Desde Tucumán (Argentina) con fecha 27 de abril de 1938, Manuel García Morente escribió una carta al Obispo de Madrid-Alcalá Monseñor Leopoldo Eijo Garay en la que le informaba de su evolución religiosa y sus deseos de ser sacerdote.
Dos meses después, el 27 de junio, por la noche, llegó con la familia de regreso hasta Vigo. A la mañana siguiente visitó al Obispo con el que confesó y el día posterior, recibió la Sagrada Comunión de manos del Sr. Obispo.
El 8 de septiembre, acompañado de sus hijas, llegó hasta el Monasterio de Poyo, regido por la Orden Mercedaria. Allí se despidió de ellas e ingresó. Su estancia, una reducida celda abundante en libros. Tiempo de vida en común con los monjes compartiendo con ellos tiempos de oración y trabajo, teniendo como guías a los padres Bolaño y Miguélez.
El Monasterio de San Juan de Poyo está enclavado en la Ría de Pontevedra a 4 kilómetros de la capital. De él dicen que su situación es un regalo del espíritu y que se trata de un notable conjunto arquitectónico en un bello altozano que domina la ría pontevedresa.
En carta fechada el 19-1-39 dirigida a su tía Mª Loreto dice sobre su vida en el mismo: “La oración, la meditación y el estudio, son mis únicas ocupaciones.”
Sobre su dedicación a la oración durante su estancia allí, hemos encontrado sus siguientes opiniones:
En Poyo permaneció hasta junio de 1939, una vez finalizada la guerra civil. Volvió a Madrid, ingresando como interno en el Seminario para convertirse en sacerdote. Por las mañanas de 9 a 11 acudía a la Universidad para continuar sus labores de Catedrático. Los domingos se le permitía comer con las hijas, nietos y demás familiares y amigos.
Realizó las estudios de Teología mediante dispensa pontificia en cuanto a la brevedad de los cursos. Cada trimestre se sometía a examen extraordinario.
Se ordenó de tonsura el 6 de octubre de 1940, de subdiácono el 27, de diácono, el 24 de noviembre.
En ese año de 1940 pronunció el sermón de la Purísima por deferencia de sus compañeros de quinto curso de Sagrada Teología que tenían costumbre de sortearlo entre ellos. Hizo un gran sermón, bien conformado que despertó gran expectación y finalmente admiración.
Fue ordenado presbítero el 21 de diciembre de 1940.
Otro artículo será dedicado a su 1ª misa celebrada el 1º de enero de 1941.


