Ayer al recordar  la matanza del cerdo, hacíamos alusión a un gran matarife, Manuel Ortega García “Charrica”, así como también a otro de ellos y que yo conocí como ayudante suyo, Roque Ruano Bejarano.
     Pero además, en este oficio, como en otros muchos y más en aquellos años, la tradición familiar se impone y los hijos aprenden el oficio de los padres. Así ocurrió en esta familia de matarifes y por ello en la siguiente imagen podemos ver haciendo estas labores al hijo del maestro, Manuel Ortega González. En ella aparece él y Roque Cañones sujetando las entrañas del cerdo sacrificado. Detrás de Manuel se encuentra Francisco Ortega Carmona. El joven de la izquierda es Paco, sobrino de Manuel.
     La zona blanca de la imagen es debida a la rotura de la fotografía a la que le falta este trozo, espacio que he aprovechado para colocar la marca de mi página.