Al redactar la publicación realizada en el día de ayer acerca de la llegada a Jabalquinto como párroco de Ángel Sigüenza Fuentes que lo hacía tras haber ejercido en Arjonilla, me ha venido al recuerdo  la coincidencia con José Marcilla Hernández, sacerdote inolvidable por donde pasó, que desde Arjonilla también tuvo traslado hasta Jabalquinto.

Llegó D. José Marcilla a Arjonilla en octubre de 1947 como coadjutor de la parroquia regida entonces por D. Luis Sotomayor García. Ante el fallecimiento de D. Luis el 8 de mayo de 1949, el Obispo de la Diócesis nombró como párroco de Arjonilla a D. Fernando Caballero González que ejercía de párroco en Jabalquinto. Y para sustituirle en aquel pueblo nombró a D. José Marcilla. El nombramiento cayó muy mal en Arjonilla donde se intentó que no se realizase, pero como siempre suele ocurrir en estos casos, siguió adelante y D. José tuvo que trasladarse a Jabalquinto. Fue un sacerdote que caló hondo en los arjonilleros por su comportamiento en el que destacaba entre otras cosas, la humildad. Me decía mi padre que dormía en el suelo de los camarotes sobre un humilde colchón. Los pobres eran su principal dedicación, así como los enfermos y los niños. Por las noches oraba largas horas ante el sagrario.

El 3 de julio de 1949 D. José Marcilla fue acompañado hasta Jabalquinto por un grupo de feligreses que como él se desplazaron en el cajón de un camión Bedfor, propiedad de mi abuelo paterno Juan, conducido por mi padre. Al llegar a Jabalquinto descendieron todos del camión en la plaza del pueblo y se dirigieron hasta la iglesia donde fueron recibidos por D. Fernando. Ambos se dirigieron hacia  el sagrario donde se postraron y rezaron un buen rato. Poco despúes, los arjonilleros volvieron al pueblo sin D. José y con una gran tristeza.

Y desde los primeros días, la labor del nuevo párroco iba calando en los jabalquinteños. Cuatro años después se marchó de misionero a tierra de Santo Domingo donde ejerció durante 20 años, regresando a España el 1 de noviembre de 1978. Murió en Linares, su pueblo natal, el 26 de julio de 1980.

Jabalquinto no había olvidado nunca la gran labor realizada por D. José y en 2015 inauguraron un monumento en su honor en el que colocaron una placa con esta dedicatoria: “El pueblo de Jabalquinto en recuerdo agradecido a quién sirvió con amor a los más sencillos, humildes y pobres. 26-7-2015”