Hace unos días cuando preparaba la publicación sobre el escrutinio de las Elecciones Generales de 1936 me llamó la atención una de las personas que figuraba entre los candidatos por su extraña forma de ser y de pensar, se trata de José de Acuña Gómez de la Torre. Y he decidido darlo a conocer en esta Crónica de Arjonilla porque además resulta que es descendiente de Arjonilla ya que era nieto de Antonio Mª  Domingo Roque de Acuña y Solís, nacido en Arjonilla el 12 de mayo de 1834.

José de Acuña Gómez de la Torre nació en Barcelona el 11 de julio de 1889, hijo de Antonio Mª de Acuña Robles y de Mª Dolores de Robles López. Cursó el Bachillerato en Jaén y posteriormente en Madrid, la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, licenciándose hacia 1913. Finalizada la carrera se afincó en Jaén donde ejerció como ingeniero de la Delegación de Obras Públicas y como aficionado a los inventos mecánicos, colaboró con el Centro Electrónico de Ingenieros Militares inventando un nuevo sistema de rodajes elásticos para toda clase de vehículos automotores o remolcados.

En octubre de 1931 se presentó como candidato independiente por Jaén a las elecciones parciales para el Congreso de los Diputados, no saliendo elegido. Volvió a presentarse de nuevo en las elecciones de 1933, resultando de nuevo no elegido. Un tercer intento fue el de su presentación como candidato a las elecciones ya citadas de 1936 en las que sí salió elegido Diputado, habiéndose presentado en representación del Partido Mesócrata que había sido creado por él, formado parte de la coalición de derechas.

La siguiente imagen corresponde con un cartel suyo como candidato a las elecciones de 1936.

Sobre él he encontrado lo siguiente, que me ha llamado mucho la atención:

“Era don José persona de gran capacidad creativa, de la cual no solo dejó constancia en su faceta ingenieril (fue inventor de ciertos artilugios entre los que destacó un motor hidráulico rotativo y reversible), sino también en el ámbito político, con la fundación en los inicios de la década de los treinta del Partido Mesocrático Universal, instrumento con el cual aspiraba a conseguir la primacía de la clase media intelectual. Después de tres tentativas frustradas, obtuvo el acta de diputado por Jaén en las elecciones de febrero de 1936. Fue entonces cuando su original visión de la sociedad alcanzó una mayor difusión. Se sustentaba en unas pocas máximas, a partir de las cuales llegaba a concluir «que el hombre civilizado tiene el perfecto derecho a vivir sin trabajar». Bien es verdad que establece una significativa diferencia entre «vivir» (como sinónimo de «subsistir») y «gozar». El derecho a la subsistencia es universal, el derecho a gozar está reservado a quienes sepan conquistar los goces con su esfuerzo y con su trabajo personal. A los Estados compete garantizar a todos los ciudadanos alimento, vestido y cobijo. Claro está que ni será apetitoso, ni cómodo, ni confortable. Así, por ejemplo, en el apartado alimenticio propone el suministro de una papilla nutritiva disponible en unos surtidores (similares a los utilizados en las gasolineras) estratégicamente distribuidos por toda la geografía. Con estos postulados fue con los que obtuvo más de ciento treinta y cinco mil votos que le llevaron a ocupar un escaño en el Congreso, formando parte del grupo denominado «republicanos de centro». No duró mucho: se exilió en Francia tras el inicio de la guerra; a su conclusión fue autorizado a regresar y sometido a un proceso de depuración; falleció en marzo de 1941 a los cincuenta y un años de edad. “

El blog del CP Ntra. Sra del Rosario de Los Villares (Jaén), recoge algunos aspectos sobre su persona en escrito realizado por el que durante algún tiempo fuera mi compañero, Manuel López Pérez, Cronista Oficial de Los Villares:

  • Hombre de fino y sutil ingenio que vivió a su aire.
  • De ideario utópico y lleno de gracejo, consiguiendo tal fama popular que de ahí nace ese refranillo tan usual en la provincia de Jaén de “…yo …, ¡independiente como Acuña!”
  •  Desde su juventud destacó en la vida social madrileña, procesando en 1916 como Caballero de la Orden de Calatrava.
  • En su trayectoria profesional hizo notables proyectos e ingeniosos inventos, entre los que sobresalió un prototipo de carro de combate y una “rueda eléctrica” sustitutiva de los neumáticos.
  • Afincado en Jaén, donde ejerció como ingeniero de la delegación de Obras Públicas, su irrenunciable soltería y el desahogo del patrimonio familiar le permitió dar vida a cuantas empresas le dictaba su ingenio y buen humor. De todas ellas la más curiosa fue la creación en 1931 de la Unión Mesocrática Universal, un movimiento político filosófico cuyo principio fundamental decía: “…el hombre civilizado tiene el perfecto derecho de vivir sin trabajar…” y que se regía por un graciosísimo “decálogo aforístico de filosofía armonista”. Entre otras cosas propugnaba la instalación en las ciudades de unos surtidores que facilitarían gratuitamente una mezcla denominada “Papilla Integral” con la que las gentes estarían comidas y bebidas, evitando de este modo la preocupación de tener que trabajar para ganar el diario sustento. Para hacer realidad estos proyectos utópicos, tuvo la humorada de presentarse de forma reiterada a las elecciones para Diputados en Cortes, siempre como “independiente” y por supuesto costeando de su bolsillo su propia campaña electoral, con llamativos carteles y unos graciosos pasquines en los que con su buen humor característico resumía su propaganda electoral, basado en su lema “ …el hombre civilizado tiene el perfecto derecho de vivir sin trabajar…”, carteles que el pueblo interpretaba diciendo que con la pose que adoptaba en la fotografía, ofrecía “un puro y tres duros” a quien lo votara. Como es lógico su candidatura nunca triunfaba. Mas como su ilusión era ser candidato por Jaén, volvió a presentarse a las elecciones de febrero de 1936, pero ahora integrado en la coalición de las derechas. Y entonces fue elegido diputado consiguiendo 133991 votos. Todas estas excentricidades le convirtieron en un hombre popular. Y muy querido ya que solía ayudar sin reservas a los necesitados y menesterosos. Su domicilio, que compartía con su madre y hermanas en una casa señorial de la Calle Mesa, con frecuencia estaba asediado de pedigüeños que le acechaban para alcanzar alguna de sus dadivosas limosnas.
  • Durante la Guerra Civil se refugió en Madrid. Trató de pasar desapercibido ejerciendo en la sección de Ferrocarriles del Ministerio de Obras Públicas. Pero denunciado por un compañero, fue detenido por una de aquellas temibles “patrullas de control” que tras tenerle en uno de los centros de detención incontrolados, decretó que había que “darle el paseo”. Cuando le llevaban avanzada la madrugada a las tapias de la Casa de Campo para asesinarle, no perdió su flema y buen humor. Y con su generosidad característica repartió entre la patrulla sus pertenencias para “que tuvieran un recuerdo del diputado Acuña”. En el grupo iba un guardia de asalto que era de Jaén y al reconocerlo se alzó como su protector. Convenció a los milicianos y lo dejaron libre. Eran las 4 de la mañana, cuando no sin temor y sobresaltosconsiguió refugiarse en la casa de su hermana Carmen, donde llegaron a reunirse una treintena de refugiados, que pasaron un hambre atroz y un sinfín de penalidades. Por eso, cuando pudo se evadió a Francia, desde donde pasó a la España nacionalista. Finalizada la guerra civil, fue injustamente perseguido y acusado y se trató de inhabilitarlo profesionalmente. Volvió por breve tiempo a Jaén, pero amargado y lleno de desencanto por su lamentable peripecia personal, falleció prematuramente en Madrid el 6 de marzo de 1941, cuando con solo 51 años de edad estaba en plena madurez.