Tal día como hoy, el 14 de febrero de 1898 (se cumplen 135 años), al haberse obligado al cierre de la puerta del horno de la fábrica de ladrillos del camino Lopera por ser peligroso al dar frente al camino y la rampa hecha para llegar a ella obstruía en parte y en ocasiones hacía peligroso el tránsito por el camino; se promovió de liberación las fábricas cuyos hornos adolecían del defecto y encontrándose entre estos el Tejar de la Palma y Horno de Picante, se acordó hacer saber a Manuel Modrego Cuesta y Pedro Delgado Carmona, propietarios, que con brevedad deberían proceder a cerrar las puertas de alimentación de sus hornos, rellenando las rampas hasta igualar con el piso de los caminos, tanto por el ornato cuanto la seguridad pública quedaran más garantizadas que en la actualidad.