Hoy 16 de enero, recordaremos esta honda tradición arjonillera cuyo origen se remonta a varios siglos atrás y se mantiene en nuestros días. Y lo hacemos con la ilusión del que el año próximo se puedan celebrar con todo su esplendor y disfrute para los arjonilleros y arjonilleras.
CANDELAS DE SAN ANTÓN
Esta celebración arjonillera tiene su origen en tiempos bastante remotos (época medieval posiblemente) en los que se inició la costumbre de encender candelas en las puertas de las casas con el objetivo de espantar posibles espíritus que podían acabar con los animales domésticos que tanto ayudaban a sus dueños en las tareas agrícolas.
Las candelas se formaban a base de ramón procedente de la poda del olivar, añadiendo mobiliario y enseres caseros ya inservibles. El número de candelas que se encendían en el pueblo era muy elevado. En torno a ellas se congregaban los vecinos de cada una de ellas, llevando también sus viejos enseres aquellos vecinos que no encendían la suya propia. Era una tarde-noche de gran convivencia en la que se bailaba, se cantaba y se comía.
En torno a las candelas se formaban corros, todos cogidos de la mano y girando alrededor del fuego se cantaban canciones, normalmente de tono burlesco y pícaro. En Arjonilla las más recordadas son las dedicadas al personal femenino de servicio de la familia Coello de Portugal que en esa época del invierno permanecían unos días en el pueblo con motivo de la recolección de la aceituna. Yo recuerdo la llegada cada año (años 6O) al pueblo de la Srta. Carmen Coello de Portugal ya que bien mi padre o mi tío Matías hacían de chóferes suyos durante su estancia aquí.
Las letras de las canciones se acompañaban de un estribillo igual para todos. Recordaremos dos de ellas dedicadas a las criadas de la familia antes citada en las que se le atribuían a este personal pocas cualidades para el trabajo y más para el amor.
Las criadas de los Coellos
la noche de San Antón
Ay, chíviri, chíviri, chíviri
ay, chíviri, chíviri, chón. (ESTRIBILLO)
Por saltarse las candelas
se han quemado el gorrión.
Ay, chíviri, chíviri, chíviri
ay, chíviri, chíviri, chón.
Las criadas de los Coellos
no saben fregar los platos
pero sí saben limpiarle
a su novio los zapatos
Ay, chíviri, chíviri, chíviri
ay, chíviri, chíviri, chón.
En las siguientes imágenes podemos ver a Carmen Coello de Portugal en 2014 en la candela de la Plaza de la Encarnación.
También algunos iban visitando las candelas haciendo ruido con el sonar de las esquilas y cencerros que solían llevar ceñidos alrededor de la cintura. Otros hacían soplar caracolas para emitir el típico sonido del esqueleto de algunos animales marinos.
Los jóvenes más osados realizaban peligrosos saltos de las candelas cuando éstas estaban ardiendo en llamas y parte del suelo ocupado por las ascuas que ya habían ardido.
Las jóvenes cantaban y hacían juegos de corro. Las siguientes imágenes fueron tomadas en 2016 en la candela de la Residencia Municipal Sagrada Familia recordando años atrás.
Finalmente recordamos las candelas del año 2020 con imágenes de la candela organizada por el Ayuntamiento en la Plaza de la Encarnación.



















