Pasado un año de su inicio vamos a recordar las fumigaciones realizadas en el pueblo con el objetivo de hacer frente al COVID-19.
Siguiendo las instrucciones de las autoridades sanitarias y con el objetivo de llevar a cabo una importante medida preventiva contra la contaminación del coronavirus, el 19 de marzo, empleados del Ayuntamiento de Arjonilla comenzaron a la desinfección de gran número de zonas del pueblo por medio de la fumigación a base de agua con una disolución de lejía en un pequeño porcentaje recomendado también por las autoridades sanitarias.
El esparcimiento de este líquido comenzó a mediodía con mochilas individuales y un camión cuba por las zonas más concurridas como Plaza de Abastos, farmacias, supermercados y demás locales con autorización para su apertura. Por la tarde se llevó a cabo por las calles del pueblo. Estas fumigaciones se realizaron unas dos veces por semana hasta el 2 de junio, por las mañanas.
En los meses en los que el calor se hizo presente, las fumigaciones se realizaron de madrugada (a partir de las 2 horas) pensando en que el líquido esparcido tendría mayor duración evitando la evaporación provocada por las altas temperaturas.
En una segunda fase fueron retomadas el 15 de agosto prolongándose hasta el 2 de noviembre, también en dos sesiones semanales al comienzo y sólo una al final.
El 12 de mayo, la desinfección fue realizada en el interior de la iglesia parroquial de la Encarnación.
En total 40 fumigaciones en las que se han empleado 25.000 litros de lejía.























