El pasado miércoles día 3 de diciembre al celebrarse el Día Internacional de las Personas con Discapacidad pensé llevar a cabo el reconocimiento a algún arjonillero/a que destacase por su labor en favor de las personas con discapacidad. Y la mente se me fue a Casilda Vera Bejarano, una paisana que aunque supongo poco recordada en nuestro pueblo, merece este espacio por la gran dedicación que tuvo a lo largo de su vida hacia las personas con discapacidad, concretada principalmente en su dedicación a APROMPSI (Asociación Provincial Pro Minusválidos Psíquicos de Jaén).

Casilda era hija de Jesús Vera Guijosa y Rosario Bejarano Leiva. Matrimonio que también tuvo un hijo varón, Pepe. Jesús Vera era veterinario, natural de Cabra del Santo Cristo que llegó hasta Arjonilla para ejercer su profesión. Por cierto, sería un buen profesional pues en sesión plenaria del Ayuntamiento celebrada el 9 de marzo de  1924 se le concedió un voto de gracia al por su pericia, actividad y rectitud. Aquí conoció a Rosario y formó familia con ella. Después de la guerra civil se marcharon a otros destinos.

Casilda vivió con su familia gran parte de su vida en Jaén capital, donde dedicó gran esfuerzo en favor de las personas con discapacidad.

En la siguiente fotografía aparece delante de la Ermita de Santiago, junto a sus primas. Arriba, de izquierda a derecha, Presentación Carmona López y Casilda Vera Bejarano. Abajo agachadas, de izquierda a derecha, Isabel Carmona López y Maribel Bejarano Cardeña.

Nota: fotografía facilitada por José Mª Calero Marchal

 

Para tener un pequeño conocimiento de su labor en favor de los discapacitados, se inserta a continuación el artículo que le fue dedicado en 2013 a raíz de su fallecimiento por el Presidente de APROMPSI.

En Memoria de doña Casilda Vera Bejarano, ex presidenta de APROMPSI

(22 de mayo de 2013)

Con fecha 12 de éste mes de mayo fallecía en nuestra ciudad doña Casilda Vera Bejarano, que fue una ejemplar presidenta de APROMPSI, pero, sobre todo, una excelente persona adornada con muchas virtudes, por lo que siempre será recordada con admiración, afecto y gratitud en nuestra Asociación y, por extensión, en la sociedad giennense donde era muy conocida y valorada.

Ante la misa, que por su alma será oficiada el próximo viernes, día 24, a las seis de la tarde, en el templo parroquial, Basílica de San Ildefonso, queremos, desde APROMPSI hacer partícipes de éste acto a la sociedad invitándola a su asistencia para rendir nuestro cariñoso homenaje a nuestra inolvidable y querida amiga.

Nos produce una especial emoción glosar la figura entrañable de Casilda Vera Bejarano, que fue, durante muchos años, parte muy esencial de la gran familia de APROMPSI. Nacida en Arjonilla, en el seno de una familia muy apreciada, hija de un ilustre veterinario, don Jesús Vera Guijosa, Casilda fue funcionaria muy efectiva en los Registros de la Propiedad de Jaén, donde se jubiló después de una larga y brillante actividad profesional en la que puso de manifiesto su espíritu de trabajo bien hecho y su generoso servicio a la sociedad. Tenía un hermano con discapacidad intelectual, al que se entregó con cariño especial, consiguiendo para él una cierta autonomía y una vida digna. Se llamaba Pepe y era muy conocido y querido, admirado por su participación en numerosas pruebas de atletismo con el sobrenombre de “Senior”. Casilda fue su gran hermana, su madre, hasta que un día triste se fue de ésta a la otra orilla. Llevada por su dura experiencia personal, y por sus virtudes solidarias, se vinculó a nuestra Asociación donde, a partir de 1.975, fue miembro de nuestra Junta Directiva, llevando a cabo una gran labor como secretaria durante veinte años y como presidenta durante dos largas legislaturas. Muy amiga de nuestra actual vicepresidenta, Ana María Quílez García, y de su mano en muchas iniciativas, había de ser un activo sobresaliente en el movimiento asociativo en favor de las personas con discapacidad intelectual y sus familias.

Razones de una salud quebrantada, en los últimos años, nos han privado de su presencia activa en APROMPSI. Pero, aún así, la hemos tenido con nosotros hasta el último momento. Alegre, sencilla, trabajadora, llena de nobles inquietudes y de justas aspiraciones, con una generosidad sin límites, siempre abierta a una actitud solidaria con los más desfavorecidos, “nuestra” Casilda es un hito glorioso en la historia de nuestra Asociación. Descanse en la paz del Señor quien ha sido un modelo ejemplar entre nosotros, una persona que, por sus virtudes, será siempre recordada. Su marcha definitiva ahonda en nosotros el profundo dolor que nos produce su ausencia, pero también la enorme alegría de haberla tenido como miembro excepcional de nuestra institución.

El PRESIDENTE DE APROMPSI

 

A continuación insertamos la necrológica publicada en el diario JAÉN con motivo de su fallecimiento en 2013 por quién fuera una de sus mejores amigas.

 

Casilda Vera Bejarano de Arjonilla
Mi querida Casilda

Mi querida Casilda. Empiezo así, refiriéndome a la amiga que ya no está con nosotras, porque es a ti a quien principalmente quiero decirte algunas cosas, recordando los muchos ratos buenos que pasamos juntas, como solíamos hacer cada día, menos el fatídico día 12 que solo pudimos hablar por teléfono, acostumbrada, como te tenía, a que cada día, a la hora que me era posible, iba a verte, a estar contigo…, al “control” e “inspección”, como me decías cariñosamente… Y es que, habiendo hecho tú de madre y de hermana mayor con nosotras, tu enfermedad, esa enfermedad que “olvida” y retornaba a la infancia y juventud, hizo que esos papeles se cambiaran, y tuve yo que ser la hermana mayor…
Casilda, te has ido según tus deseos, en silencio, sin sufrir… Y ayudándonos a quienes teníamos que decidir por ti, a que “te fueras” desde tu casa, recibiendo las mejores atenciones y cuidados, sin complicar situaciones ni decisiones… Pero, eso sí, te has ido demasiado pronto e inesperadamente y justo un día en el que yo no estaba en Jaén, aunque hablamos por teléfono dos veces y nos despedimos hasta el día siguiente, día que ya no vistes, dos horas antes de tu “partida” y con la frágil frase, que apenas te salía pronunciar, de ¡vale! cuando te dije mañana te veo, estaré contigo y comeremos juntas.
Dejas un reguero de acciones y vivencias importantes, acciones que han repercutido en mejorar y alegrar muchas vidas de las personas que estábamos cerca de ti, que compartimos tus mejores y peores momentos y de las que, desde la distancia física, se beneficiaron, sin duda, de tanta generosidad, entrega, solidaridad y compromiso. Gracias Casilda, gracias.
Aunque tú sabías que no me pesaba, me “echaste encima”, queriendo y sin querer, la responsabilidad de que, en tus cada vez mayores “ausencias”, administrara tu vida y tus cuidos. Y yo lo hice gustosa. Tú te lo merecías o, mejor, esa amistad inmejorable que teníamos y porque conté aquí con el apoyo de Rosi y M. Cruz y con la gran suerte de encontrar a personas que te atendían 24 horas del día con cariño, con mucho cariño y cercanía, con Maribel y Estrella. No, no has estado sola a pesar de que tú a veces lo verbalizaras así, llamando y buscando los últimos meses a tu madre, a tu hermano Pepe.
Gracias, Casilda, porque, pese a las circunstancias y dificultades de tu enfermedad, fuiste, como siempre, educada, considerada y alegre, muy alegre y eso aliviaba cualquier otra situación “mala” que podíamos sentir quienes estuviéramos cerca de ti cada día.
Te has ido y no pudimos hacer ese otro viaje que querías. No fue posible, pero, bueno, hicimos muchísimos, los disfrutamos e, incluso, realizamos uno precioso a países árabes, que lo pasaste de ¡fábula!, a pesar de que ya empezaba en ti a hacer mella el alzhéimer.
Casilda, estás y sigues con nosotras. Te has ido, como decía antes, sin hacer un ruido, sin darte cuenta, como anhelabas, pues eras tan vital que solo con hablar de que superabas “cierta edad” —no te gustaba decirla— y que por ley de vida, te “irías” antes que las que éramos más jóvenes. Te ponías mala… Querías vivir y vivir, eras la propia vitalidad.
Te echaremos de menos siempre, nos faltarás en nuestras vidas, acontecimientos, planificaciones, en el cada día, pues eras, como se sabe, más que una buena amiga, una entrañable persona que se sumó al proyecto de vida de un grupito reducido.
Gracias, Casilda, por todo, por haber formado parte de mi vida desde aquel día de mayo de 1964 en el que llegué a tu casa con tu sobrina M. Antonia, entonces estudiantes, y te pedí una plancha para peinarme el pelo largo que entonces lucía y la gracia que te hizo. Gracias por compartir el devenir de muchos, muchísimos días, meses y años, pero, sobre todo, por “acompañarnos” en ese compromiso tan intenso que tú tenías, y yo sigo en él, para con las personas con discapacidad intelectual, que se llama Aprompsi.
Hasta siempre. “Ana Mari”. 
Por Ana María Quílez García.