El pasado sábado, nuestro paisano David Mercado Carmona, residente en Estepona, nos recordaba la existencia en Marbella de una hornacina dedicada a la Virgen de la Cabeza, hecho que no nos llamó mucho la atención conocedores de la gran extensión por todo el territorio nacional de la devoción a Ntra. Sra. de la Cabeza. Pero si nos resultó como sorpresa el hecho que en esta hornacina marbellí, junto a la imagen de la Viren de la Cabeza haya un azulejo en el que se encuentra representada la imagen de nuestro San Roque.
Conocido este hecho me dispuse a investigar acerca de ello y aquí expongo los resultados obtenidos hasta la fecha.
Siglos atrás, Marbella era una ciudad como la gran mayoría de ellas, que se encontraba rodeada de murallas para su protección. Pero además de esta protección física ante los posibles enemigos, sus ciudadanos también buscaban protección para su espíritu. Para ello colocaron en las entradas del recinto amurallado una docena de hornacinas de santos y vírgenes de devoción popular que se mantienen entre las calles del casco histórico de la ciudad como uno de sus principales símbolos. Una de ellas, concretamente la ubicada en la Plaza José Palomo, dedicada a la devoción a Ntra. Sra. de la Cabeza.
Originariamente la imagen fue colocada en la muralla junto a la Puerta del Mar, en las proximidades del Mar Mediterráneo, actualmente calle Ramón y Cajal. Aunque no existe documentación que lo demuestre, se piensa pueda corresponder con el período de la Reconquista.
Según “Cilniana” (Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico de la Costa del Sol), «Cuando en el siglo XIX los restos de la muralla impedían la expansión urbana, las autoridades locales decidieron derribar esta entrada y, para que la Virgen no cayera con ella, un vecino pidió instalarle una hornacina en la fachada de su casa, situada a sólo unos metros en la misma calle Enrique del Castillo»
Hasta aquí todo normal y del agrado de cualquier devoto de la Virgen de la Cabeza. Pero las fotografías que tomó el pasado viernes David Mercado, de esta hornacina, que tampoco nos extraña nada dada su gran devoción a la Morenita, nos trajo una gran sorpresa para cualquier arjonillero, la presencia de un azulejo en el que se encuentra representada la imagen arjonillera de San Roque. Hecho éste que podemos atribuir sin temor a equivocarnos, a la acción llevada a cabo por algún arjonillero residente en Marbella.
Preguntado David sobre si era conocedor del responsable de la colocación de este azulejo en la hornacina de la Virgen de la Cabeza nos dice que lo desconoce pero que cree que puede ser atribuido a un arjonillero residente en esta localidad costasoleña, Antonio Carmona Cayuela. Paisano que demuestra así su devoción a San Roque, y que también la tenía hacia la Virgen de la Cabeza, ya que se sabe que hace tiempo pertenecía a la cofradía malagueña de la Morenita.
También me indicó David que tratará de averiguar con certeza al responsable de la colocación de este azulejo, y conociéndolo, estoy seguro que lo conseguirá. Ello nos permitirá darlo a conocer en esta crónica en una nueva publicación.
Una demostración más de que los arjonilleros llevan su gran devoción al patrón San Roque allá donde se encuentren, y como en este caso, no se conforman con sentirlo ellos, sino que además quieren hacer partícipes a los habitantes de los pueblos y ciudades donde viven.



