Los lectores habituales de esta crónica saben perfectamente que entre las publicaciones hasta ahora realizadas en ella no existe ningún obituario (comentario sobre una persona fallecida recientemente). Y ello obedece a mi intención desde un principio de no llevarlo a cabo con el único objetivo de no caer en distinciones de ningún tipo, ya que es fácil de entender que no podría hacerlo de todos los arjonilleros que falleciesen. Ello ha motivado el que en estos años a pesar de haber fallecido personas muy queridas e importantes para mí, incluso alguna producida muy recientemente, aunque me llegasen las dudas acerca de hacer una publicación sobre ellas, al final siempre mantuve la línea marcada desde el principio. Pero en el día de hoy, el corazón ha podido con la razón y voy a proceder a la ruptura de la misma y voy a publicar un sencillo y humilde obituario pero os aseguro que realizado con muchísimo cariño. Uno de los principales motivos que me han llevado a esto creo que se debe a que hace sólo unos días, exactamente el 3 de marzo, mantuve el último contacto por whatsapp con el difunto para realizarle consultas acerca de personas que aparecían en las fotografías que quería publicar.
En el día de ayer falleció en Getafe, su ciudad de residencia desde hace bastantes años, nuestro paisano MANUEL JIMÉNEZ RUEDA. Voy a romper ahora también la costumbre de no usar apodos por tratar de no molestar a nadie, pero estoy seguro de que en caso de que lo pudiese haber consultado a él, estoy seguro que su respuesta hubiera sido, “sí puedes ponerlo, me siento muy orgulloso de él, además pon lo que tú estimes oportuno.” Algunos ya habrán adivinado que se trata del archiconocido “Manolillo el de las medias”.
Nació en el seno de una sencilla y humilde familia. Siendo sus padres Pedro Jiménez Úbeda e Isabel Rueda López, que tuvieron dos hijos: Manuel y Francisco (que estuvo de dependiente en mi casa, en el negocio familiar, durante toda su vida laboral). Como un elevado número de arjonilleros, Manuel tuvo que emigrar en busca de un puesto de trabajo y lo hizo hacia Madrid. Trabajó en Standard Eléctrica, empresa que cerró y Manuel se dedicó entonces a la correduría de seguros.
Formó matrimonio con Pura Rodríguez Marchal, teniendo como fruto cuatro hijos: Isabel, Ana María, Puri y Pedro. Matrimonio que irradiaba felicidad tanto en su hogar como en el lugar donde se encontrasen en cada momento. Hasta que hace unos años, el fallecimiento de Puri, rompiese esos años de felicidad y Manuel quedase triste para siempre, no volviendo nunca a ser la persona alegre que fue, pero llevándolo con gran entereza y dignidad. En estos últimos años, sus hijos/as y sus nietos eran lo que le hacía mantenerse firme y con cierta ilusión para seguir adelante. En estas navidades pasadas se llevó una gran alegría cuando su nieta Clara ingresaba como novicia como Carmelita Descalza de clausura. Esto supuso para él una gran alegría y se dirigió así a sus amigos de facebook sobre este asunto: “… pido roguéis a Dios que le dé la fuerza que hay que tener para seguir manteniendo y aumentando ese deseo de religiosidad, toda la familia estamos muy contentos y damos gracias a Dios.”
Decir que me unen lazos familiares con él por mi rama paterna. Y desde mi casamiento se reforzó este lazo al ser también familia de Pili, mi esposa. La relación de Manuel con la familia Varea ha sido siempre muy profunda, fraguada desde los años de la infancia. Estos lazos familiares y una fluida relación con él me permiten con conocimiento.
Manuel ha sido un hombre familiar, buena persona, arjonillero, religioso, simpático, abierto, buen amigo y muy buen tertuliano.
En estos últimos años, ya sin deberes laborales, ha sido un buen colaborador en la Catedral de Getafe, viviendo muy cerca de ella. Allí ha sido muy apreciado por todos por su entrega.
Muy amante de su pueblo y de sus fiestas y tradiciones. Con gran cariño, hace unos años me entregó una copia del manuscrito de nuestro ilustre filósofo Manuel García Morente, entrega que también hizo a algunos de sus amigos que sabía que para ellos suponía una satisfacción.
Descanse en paz.
Para que tengamos un buen recuerdo de él, se insertan algunas fotografías ya publicadas en esta crónica y en días sucesivos se publicarán algunas aún inéditas.

2º de izquierda a derecha: Años 60 en Madrid con su suegro José Rodríguez “San Pedro” y varios paisanos como Manuel Álvarez y Juan Jiménez.

Finales de los 60 con Manuel Benítez “El Cordobés” en el tablao flamenco “Las Brujas”


Fiestas de San Roque 1972: Arriba de izquierda a derecha: Rafael Ramírez García- Lucas Bejarano Rueda- Manuel Pérez Bejarano- Juan Jiménez Martín- Quintín Racionero. Agachados: Ángel Blanco Pérez- Manuel Jiménez Rueda

Años 70. Fiestas de San Roque: preparados para los toros

Equipo de fútbol de Arjonilla. Manuel abajo en el centro. Hace unos días él fue el que me informó de algunos de los nombres de los jugadores que yo desconocía.

Abajo, el primero de la izquierda