Esta tarde se ha llevado a cabo el Entierro de la sardina con salida desde la Casa de la Cultura y final en la Plaza de la Encarnación donde ha sido incinerada. El cortejo fúnebre ha estado formado por un elevado número de personas y aunque resulte extraño decirlo ha resultado muy divertido.
Tanto los componentes del cortejo como las personas que se han acercado a decirle el último adiós a la sardina han sido invitados a un chocolate caliente acompañado de roscos.
Nota: fotografías cedidas gentilmente por Pedro Manuel Vela, por lo que deseo expresarle mi agradecimiento.



