Hoy, 24 de diciembre, Nochebuena, es una fecha indicada para que recordemos a un típico personaje navideño arjonillero, el “Cañarrasca” (o “toro de caña”). Tradición que se recuerda se realizaba en la primera mitad del pasado siglo XX, que desapareció y fue recuperado por la Casa de la Cultura. En los últimos años suele visitar el mercado navideño.

Esta tradición arjonillera, parece ser exclusiva de Arjona y Arjonilla y según publica Manuel Urbano en la revista “El toro de caña”, también fue localizada en tierras leonesas. Ildefonso Rueda Jándula, nos recordaba que en nuestra comarca, sólo Arjona y Arjonilla fueron reconquistadas por caballeros y gentes de León, al contrario que el resto de poblaciones que lo fueron por castellanos. Por tanto, puede deducirse que sea una tradición heredada de tierras leonesas.

El “cañarrasca” ha llegado hasta nosotros a través de D. Basilio Martínez Ramos, sacerdote arjonero que vivió los últimos años de su vida entre nosotros (en la Residencia Sagrada Familia), y de D. Alberto de la Torre Roldán, maestro inolvidable en los años 50 y 60. Este último lo definió así:

“El cañarrasca era un personaje típico que aparecía todos los años por las Navidades, el día 24 de diciembre, nochebuena, sobre las cinco de la tarde. Venía del cortijo de Anita Lara, uno de esos cortijos que tanta importancia tuvieron y que desgraciadamente van desapareciendo del campo andaluz. Era uno de los trabajadores –mulero, gañán, jornalero, etc.- de aquella casa. Venía todo pintado de negro con la tizne de la sartén de hacer las típicas migas y su cuerpo cubierto de trozos de cañas que sonaban al correr con ese tono característico de los pedazos de caña al chocar con otros. Salían a recibirlo a la Cruz de la calle Santa Ana –camino de Andújar- todo el pueblo y sobre todo los niños, a los que hacía blanco de sus bromas y sustos, ocasionando carreras, caídas y sobresaltos. Seguido de toda la chiquillería y mayores, tras recorrer la mayoría de las calles de la población y haber cumplimentado a sus señores a los que cantaba esta letrilla que hacía alusión al aguinaldo:

Como vengo del cortijo

tengan ustedes buenas Pascuas;

porque yo todos los bolsillos

los traigo llenos de paja.

Iba a la Iglesia Parroquial y allí se postraba ante el nacimiento, adorando al Divino Niño con la fe y sencillez que caracterizaba a los hombres de aquellas épocas, mientras se entonaban villancicos y cánticos de gloria en alabanza a Dios.”

Don Basilio, ofrece algunos detalles más precisos acerca de la indumentaria del cañarrasca:

“Era costumbre de hacer una comparsa desde los cortijos, hasta el pueblo, para felicitar a los señores. El traje lo componían la camiseta y el chaleco del revés y los pantalones blancos encima de los exteriores, y la cara pintada grotescamente. Uno de ellos venía vestido de cañas, imitando a un toro, el Toro de Caña, con una hermosa cornamenta para la que se utilizaron los cuernos del aceite y del vinagre y un gran collar de cascabeles y un traje de cañas anudadas que le cubría las vestimentas.”