Hoy 27 enero, se cumplen 15 años del fallecimiento de nuestro ilustre paisano y gran pintor, Matías Ruz Delgado. Con este motivo vamos a dedicarle este recuerdo sobre su vida y obra para que no caiga en el olvido.
     Matías había nacido en Arjonilla el 5 de agosto de 1924, hijo de Manuel y Josefa. Desde pequeño mostró grandes dotes artísticas para la pintura y la escultura. Sus primeros trabajos fueron realizados en arcilla, materia prima que tenía muy cercana. Nada más conseguida la mayoría de edad se marchó a Madrid, desde donde se trasladó a París, ciudad en la que se convirtió en asiduo visitador del Louvre, convirtiéndose también en seguidor de Rembrandt. Su siguiente paso fue Roma, ciudad que lo cautivó y donde permaneció durante bastantes años. Allí dio el impulso definitivo a su carrera pictórica y se consolidó como artista a nivel internacional, consiguiendo varios premios,destacando entre ellos el primer premio del Año Santo de la Redención en 1984 en Roma.
     Su estilo pictórico era muy particular ya que utilizaba lo que él denominaba “materia”, sustancia o elemento que Matías descubrió a lo largo de un proceso experimental que le da gran originalidad a sus obras, que las asemeja incluso a los frescos de la ciudad italiana de Pompeya. Debido a ello, su estilo puede ser definido como matérico  y por su contenido podemos calificarlo de comprometido, ya que Matías incluía en sus pinturas su opinión acerca de las cosas de la vida, que generalmente era crítica con lo que le rodeaba.
               Matías Ruz llegó a Roma en 1955 y desde el principio llamó la atención por sus grandes cualidades artísticas. En este año, la Reina Victoria Eugenia visitó una exposición de artistas españoles en la Academia de Bellas Artes de España en Roma que el cronista deja recogida así:

“La Reina Victoria Eugenia, bella y majestuosa en la solemne cifra de los sesenta años, recorrió paso a paso, en minucioso examen y en contemplación lenta, los estudios de todos los pensionados. Primero, el de Carmelo Pastor Plá, el magnífico escultor valenciano; después el del pintor Mariano Villalta, de Madrid, que tantos éxitos está cosechando. Y, sucesivamente, los del escultor y ceramista de Ibiza, Antonio Tur Costa; del pintor andaluz, de Arjonilla, Matías Ruz, una de las mejores promesas;”…

Matías entró en esta institución cultural española en Roma, el 8 de mayo de 1955, contaba en ese momento con 30 años. En el archivo de la misma encontré este documento sobre el ingreso de Matías:

“El día 8 de Mayo se presentó en la Academia D. Matías Ruz, becario de Culturales, recomendado por el Director General, Sr. García de Llera y por el Sr. Ponce de León. Se le dio para trabajar el estudio del jardín juntamente con el Sr. Ortiz Berrocal. El día 4 de Junio se traslada a dormir a un dormitorio de pensionado.”

       Matías llegó hasta la Academia de España en Roma pensionado por la Dirección de Relaciones Culturales dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

        Los señores que se indican que recomendaban a nuestro paisano, Sr. García de Llera y Sr. Ponce de León, son respectivamente, Luis García de Llera y Rodríguez, Director General del Departamento de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, y Mario Ponce de León, Consejero Cultural de la Embajada de España en Roma.

      Finalmente se indica que Matías entró a dormir en el pensionado el 4 de junio, que como se ha indicado con anterioridad correspondía a esa fecha del año 1955. Allí vivió Matías durante el tiempo que duró su beca como pensionado en la Academia de Bellas Artes de España en Roma, sin conocer con exactitud el tiempo que duró. Sí conocemos por testimonios orales, que llegado el momento de la finalización de este período de tiempo, Matías tenía que abandonar la academia, hecho al que se negó rotundamente y ello provocó que tras un cierto tiempo, tuviera que ser evacuado por la fuerza.

       Finalizada su estancia allí, posteriormente habitaba en una vivienda de alquiler hasta su regreso a Arjonilla en el año 1986. Fueron 33 años los que vivió Matías Ruz en esta ciudad que resultó trascendental para su carrera artística.

      A lo largo de estos años fueron muchos los premios que recibió pero lo más importante de ellos no es su número, sino la importancia de los mismos. Entre los más destacados podemos citar los siguientes:

  • 1955 Primer Premio de la Exposición Nacional en París, de obras de artistas franceses, a la que fue invitado “por la brillante validez de su pintura.” El Estado francés adquirió una de sus obras para destinarla a uno de sus museos.
  • 1956 Premio Nacional de Pintura extemporánea “Cità de Viareggio” (Italia). Le fue concedida la gran copa de plata internacional dedicada al mejor pintor extranjero participante en este concurso.

        Premio “Rotonda” en Livorno (Italia). Medalla del Presidente de la República.

  • 1968 Primer Premio y Medalla de Oro del Concurso Internacional de Pintura de Grecio (Rietti). Italia.

                Premio-adquisición en el Concurso Internacional de Tivoli (Italia).

  • 1975 Primer Premio de la Exposición “Arte y Religión en el Año Santo” organizada en Roma con motivo del jubileo en la que habían participado 150 pintores con obras de temas religiosos y, sobre todo, alusivas a los temas de este Año Santo, es decir, la reconciliación y la renovación. Su obra, titulada “Pan de solidaridad”, es un cuadro de arte figurativo que muestra el pan como símbolo eucarístico y, a la vez, medio de solidaridad humana. La entrega del premio le fue realizada por el cardenal vicario del Papa para la diócesis de Roma, Ugo Poletti.
  • 1984 Premio del Año Santo de la Redención.
            En 1986 regresó a Arjonilla, con unas expectativas profesionales y personales que nunca vio cumplidas y que le produjeron no poca frustración. Fue profesor de la Escuela de Cerámica e impartió algunos cursos de dibujo y pintura en la Casa de la Cultura. Contó con varios alumnos que aprendieron mucho de él, varios arjonilleros y otros llegados desde Andújar y Lopera.
     Su obra se encuentra repartida por numerosos hogares arjonilleros fundamentalmente. Sus obras más conocidas a nivel popular por estar expuestas al público son los tres óleos del retablo de la parroquia, que datan de 1989 y representan escenas bíblicas. Fueron colocados junto con otro de su discípulo Juan Cuesta con motivo de la restauración del templo tras el incendio de 1986.

La alimentación de los cinco mil

 

La curación del paralítico en la piscina

 

La expulsión de los mercaderes del templo

 

En la iglesia existen otros dos cuadros de Matías: uno de pequeñas dimensiones que es un Relicario de Su Santidad el Papa Pío X, que lo pintó en la Basílica de San Pedro en 1954 y el otro es un Santo Rostro pintado en 1989.

Recordaremos que falleció el 27 de enero de 2003, siendo enterrado como él lo deseó, muy íntimamente, rodeado de un reducido grupo de amigos y simpatizantes.