En estas fechas en las que en nuestro pueblo nos encontramos inmersos en plena campaña de recolección de aceituna de todos es sabido los grandes cambios que se han producido en los últimos años sobre el modo de llevar a cabo la recogida de la aceituna y también de otros procesos posteriores como el de la limpieza de la misma.

En la actualidad, la aceituna se lleva hasta la almazara tal y como se recoge por los medios actuales que en la mayoría de ocasiones suele ser en fardos, o en otras por medio de la recogida de los montones tras el barrido del suelo del olivo.Y la aceituna, acompañada de hojas y piedras en algunas ocasiones, es sometida al limpieza en la almazara. Sin embargo, décadas atrás, la limpieza de la aceituna se realizaba en el mismo corte. Una vez recogida e introducida en espuertas, éstas eran llevadas al cargadero para su limpieza, que se hacía con una criba o “limpia”. Una persona sostenía la espuerta en la parte de arriba e iba lanzando la aceituna por la criba para que al ir descendiendo se fuesen apartando las hojas y piedras y llegasen abajo sólo las aceitunas. En la zona de abajo se encontraba otra persona que se encargaba de ir retirando alguna hoja o piedra que no se hubiese colado por la criba y cayese en la espuerta destinada a la aceituna limpia.

La siguiente imagen nos muestra una de estas cribas o “limpias” utilizadas en la limpieza de la aceituna y que se encuentra en el Museo de Artes y Costumbres Populares.

Después de la limpieza se procedía a cuantificar la aceituna, proceso al que dedicaremos una nueva publicación.