En mayo de 1648 la peste asolaba al pueblo de Arjonilla y ello obligó al cabildo municipal a tomar los siguientes acuerdos tomados en sesión celebrada el día 21:
     – Dado que es tiempo de salir a trabajar fuera, se acuerda no salga nadie del pueblo.
     – Reparar las tapias que rodean el pueblo, nombrando comisarios para ello.

      – Abrir la puerta del Camino de Porcuna para el avío del campo pero no dejar pasar a nadie.

Arjonilla fue uno de los pueblos que se vieron afectados de esta terrible enfermedad de la que en aquel tiempo no se conocía método curativo, sólo se aplicaban algunas medidas preventivas. A principios del siglo XVII estuvieron en Arjonilla varios médicos llegados de otros lugares para tratar de curar a los enfermos, entre ellos el médico jienense Alonso de Freylas, médico de cámara del Arzobispo de Toledo, que escribió un tratado sobre la curación de esta enfermedad pero que a criterio de entendidos lo más importante del mismo era el método con el que descontagiar las ropas.