Nuestro actual cementerio católico municipal de Arjonilla fue inaugurado el 1 de octubre de 1915, por tanto estamos a un año de que cumpla un siglo de existencia. Con anterioridad, el cementerio estaba ubicado en las proximidades de la ermita de la Soledad.
     El 12 de junio de 1915 el Ayuntamiento acuerda lo siguiente: “Dadas las pésimas condiciones higiénicas que reúne el actual cementerio, insuficiente en absoluto para el fin que se venía destinando y constante amenaza a la salud pública por estar unido al casco de la población y necesitarse remover los restos mortales con peligro de aquella y escarnio del respeto que estos deben merecer; es absolutamente preciso construir uno nuevo; que esta necesidad ha sido plenamente satisfecha por el presbítero D. Pedro Pérez Díaz, el que recogiendo donativos de todo el vecindario, ha conseguido adquirir terreno y construir en el mismo un cementerio cuya escritura de donación presenta al Ayuntamiento para su aceptación definitiva. El Ayuntamiento haciendo constar la satisfacción que le produce ver coronadas por el éxito más lisonjero los esfuerzos de todos y muy especialmente del Sr. Pérez Díaz, aceptó la donación del cementerio católico construido bajo la dirección del arquitecto provincial D. Justino Flores Llamas, acordando que se instruya el expediente necesario para justificar que dicho cementerio reúne las condiciones prescritas por la legislación vigente y al efecto que se reclame del Sr. Juez Municipal  certificación de las defunciones ocurridas en este término durante el último decenio; convóquese la junta municipal de sanidad para que el inspector certifique del acuerdo de la misma sobre las condiciones del cementerio; requiriendo a los médicos D. Manuel Fernández Alonso y D. Francisco Sotomayor García para que informen acerca de la higiene del mismo.”

Fachada del cementerio que figura en el plano del mismo
      En el expediente  abierto a los efectos de la construcción del cementerio se recoge que  el cura visitó todas y cada una de las casas del pueblo en solicitud de ayuda, siendo la respuesta generalizada muy buena, tanto en dinero como en materiales.
     Los terrenos comprados por el cura donde fue construido el cementerio fueron los siguientes:
     – Un haza de 20 áreas y 22 centiáreas a Pedro Díaz Carmona por 150 pesetas.
     – Un haza de 47 áreas y 33 centiáreas a Bernabé Nevado Hernández por 450 pesetas.
     – Un haza de 9 áreas y 52 centiáreas a Isabel Villar Hernández por 145 pesetas.
     – Un haza de 19 áreas y 3 centiáreas a Cristóbal Carmona Gómez por 290 pesetas.
     Los cuatro terrenos suponen un total de 9.134 metros cuadrados que costaron 1.035 pesetas.