Muchos arjonilleros/as han acudido también este año para que fuesen bendecidas sus rosquillas en la festividad de San Blas. A las 7 de la tarde, el templo parroquial se vió repleto de gente que acudió con un manojo de rosquillas para que el párroco procediera a bendecirlas con el agua bendita.
Este año, como los anteriores desde hace bastante tiempo, mi suegra ha continuado la costumbre de regalarnos las tradicionales rosquillas de San Blas, que son las que podéis apreciar en la imagen de abajo. Mi intención era colocar una instantánea con el momento de la bendición en la parroquia, pero un error en el horario me hizo llegar cuando la gente salía ya del templo con las rosquillas benditas.
