La noticia publicada ayer en esta Crónica de Arjonilla sobre la creación del supuesto “Mirador del Mar de Olivos” con suelo de cristal no respondía a una realidad, sino una inocentada con motivo del Día de los Santos Inocentes.
La propuesta, que despertó curiosidad, comentarios y alguna que otra sonrisa entre los vecinos, formaba parte de la tradición del 28 de diciembre.
Aunque el mirador no llegará —por ahora— a convertirse en realidad, la idea pretendía poner en valor, desde el humor, uno de los grandes orgullos de Arjonilla: nuestro paisaje olivarero, ese “mar de olivos” que nos rodea y nos define.
Desde Crónica de Arjonilla agradecemos el buen humor con el que ha sido recibida la noticia y pedimos disculpas a quienes, por un momento, ya se imaginaban asomados a un suelo de cristal sobre los olivares.
Porque si algo está claro es que, con mirador o sin él, las vistas desde Arjonilla siempre merecen la pena.
