En Sevilla cuentan con una imagen de la Ntra. Sra. de las Batallas. Se encuentra situada en la Cripta de la Catedral que hace la función de Panteón Real, y en ella reposan los restos de distintos miembros de la familia real española. Sobre un pequeño altar figura una magnífica escultura de marfil de la Virgen con el Niño de unos 40 cm.
La tradición señala que Fernando III el Santo la llevó siempre sujeta al arzón de la silla en todos sus enfrentamientos contra los musulmanes. Por eso se la conoce también como Virgen del Arzón.
Las historias y tradiciones dicen de esta escultura que Fernando III la colocó en el Alcázar de Sevilla y que allí permaneció hasta su muerte. Su heredero, Alfonso X “El Sabio”, heredó la devoción por Ella y la donó a la Capilla Real en cuya cripta se conserva.
