LUNES, 23 DE AGOSTO DE 2010
Hace sólo unos días que han finalizado las fiestas patronales en honor de San Roque y aunque parezca pronto para ir pensando en las próximas, sin embargo quizá sea el momento adecuado para ciertos aspectos de las mismas como puede ser el tema que hoy os propongo a todos los arjonilleros.
El tema que hoy propongo es el gallardete o estandarte de nuestro patrón San Roque. En primer lugar voy a hacer algo de historia sobre el mismo.
Corría el mes de agosto de 1960 cuando Matías Varea Úbeda (una de las personas que a lo largo de su vida mostraron un gran cariño por su pueblo) se encontraba con Carmen, su mujer, y sus hijos, en las proximidades de la casa del párroco cuando la Corporación Municipal regresaba hasta el Ayuntamiento tras haber acudido a uno de los actos religiosos de aquel año en honor de San Roque. En aquel momento hizo notar a su familia que el gallardete que abría la comitiva pertenecía a una cofradía arjonillera debido a que no existía un gallardete propio de nuestro patrón, suponemos que esto sería debido a que no existía cofradía del mismo. A partir de ese momento quedó grabado en su mente este hecho y la conveniencia de la existencia de un gallardete que con el debido honor abriese los desfiles procesionales en honor de nuestro patrón. Como Matías era lo que denominamos arjonillero ausente, pensó que este colectivo podría sentirse plenamente identificado con su idea y se mostraría muy receptivo a sufragar los gastos que ocasionaría la confección de un gallardete que hiciese el honor de acompañar y anunciar la presencia de la imagen de nuestro querido patrón San Roque.
Ayudado de su padre, Antonio Varea Rincón, muy conocedor de las dentes de su pueblo, Matías se dirigió por escrito a un elevado número de arjonilleros informándoles de su idea y solicitando su ayuda económica en caso de considerarlo oportuno. Según cuenta su hijo Matías Varea Polaina, su padre tuvo un tiempo de gran actividad tras el que comenzó a recibir respuestas de numerosos arjonilleros realizando una aportación económica que hiciese posible ese gallardete y algunos les contestaron con “emocionadas misivas”.
Ante esta buena respuesta, se le encargó la confección del mismo a las Religiosas Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada (calle San Clemente) que lo realizaron con un bordado en oro sobre tisú, con una imagen de San
Roque pintada al óleo. Se completó con unos varales plateados, coronado con un escudo de la Orden de Calatrava.

El 15 de agosto de 1961, Matías Varea entregó el flamante gallardete al párroco, don Fernando Caballero González, que tras bendecirlo lo entregó al alcalde don Rafael Martínez Carmona. En este acto también se besó por vez primera la reliquia de San Roque que tras iniciativa de Matías y el trabajo de los hermanos Álamo Berzosa, culminaron con el envío desde Roma de una reliquia de nuestro santo patrón, acompañada de un documento de autenticidad firmado por el cardenal Mícara, en tiempos del pontificado de Juan XXIII.
Y ahora expongo mi propuesta de que en esta ocasión seamos todos los arjonilleros, tanto ausentes como presentes, los que con aportaciones voluntarias llevadas por nuestro amor a San Roque y Arjonilla, que hagan posible la realización de un nuevo gallardete o estandarte acorde con los tiempos y con el modo en el que este pueblo solemos hacer estas cosas. De ello se tendría que encargar una comisión formada por un grupo de voluntarios/as y encabezada por gente entendida en la materia de la que en este pueblo no carecemos pues testimonios de ello tenemos bastantes.