Hoy 7 de diciembre, vísperas de la celebración de la fiesta de la Purísima Concepción, vamos a recordar un desacuerdo entre nuestros regidores eclesiásticos y municipales a consecuencia de la disconformidad de los caballeros capitulares del Ayuntamiento por su lugar de ubicación en la iglesia que había cambiado por la realización de unas obras para la colocación del embovedado del templo parroquial. Transcurría el año 1793 (hace ya 220 años).
      En el cabildo celebrado el 7 de diciembre de 1793 siendo alcalde ordinario  Pedro Agustín Jiménez de Soto se recoge la decisión de no asistir a la iglesia a la fiesta del día siguiente:
“…se hizo presente a la villa, bien le constaba la asistencia que debe prestar el dia de Mañana ocho, a la festividad, que se celebra en la Ygla. Parroquial de esta villa, a el Misterio de la Purissima Concepción, como Patrona de  ntros. Reynos de España y de las Yndias, y la situacion en que el Sr. Prior, a fijado el coro con motivo de la obra fomentada para el embovedado de la Ygla. por haberla principiado en el que en el que comúnmente a tenido; que aquel a sido, en el sitio llamado Presbiterio, con antelacion a los asientos en que este Ylt. Ayuntamiento forma su cuerpo de forma, que este sehalla en grado inferior, contra lo disponible,porRs. Disposiciones, que previenen y prohíben a todo genero o cuerpo de Comunidad, preeminencia, en qualquier concurrencia a los ayuntamientos por la inmediata representación, que tienen de la Augusta Persona de ntro. Soberano Principe en cuya posesion siempre a estado esta Villa, con el venerable Clero, quien en semejantes ocurrencias de obras a fijado su coro, en una de las nabes de la Ygla., y siempre dejando delante a al Ylt. Ayuntamiento cuya costumbreen el modo de asientos a constituido preeminencia; lo que hace presente a esta Villa para ue en su vista se sirva acordando combeniente a preservarle los Privilegios y regalias, que la sabia determinación Real le a concedido y visto el relao de la anterior propuesta…    … acuerda, que deseando como desea la Paz y buena armonía con el venerable Clero, y su Sr. Parroco, con quien no se a perturbado, y que se observen y gaurden las disposiciones Rs. gobernatibas en el caso; el presente Essno. pse oficio a dicho Sr. Prior y manifestándole dichos motivos de suplique se sirva mudar su coro del sitio en que esta puesto, o gradue a la villa grado superior en que continue la costumbre de sus asientos poniéndolo bajo de la nabe segunda, que no impide la practica de la obra;”

Primera página del acta del cabildo del 7 de diciembre de 1793

 

     El escribano de la villa pasó esta información al Sr. Cura Párroco quién le dijo “… no poder mudar de el coro de el sitio en que lo tiene fijado, que solo haria que su clero no formase comunidad de espalda a la villa y si de cuerpo a frente…”
     Informados los miembros del cabildo de este parecer del Párroco, acuerdan lo siguiente:
 “…para no causar ruidosas inteligencias y algún genero de escandalo, suspendase la asistencia del dia de mañana y las posteriores que ocurran…”
     Y dado que se tienen testimonios de que la duración de las obras serán de nueve meses, acuerdan también se comunique este acuerdo al Obispado, “… a fin de que su prudencia dicten la Probidencia correspondiente, y cumpla la costumbre que a habido, o haga al el Caballero Párroco, mude el coro, con qualidad de que los asientos estén detrás de la villa, como asta aquí se a observado;…”
     El Deán de la Catedral de José, José Martínez de Mazas le responde al cabildo arjonillero expresando que la situación es transitoria y no obstante en la misma catedral el cabildo de la capital tiene el mismo lugar que se le ofrece a los regidores arjonilleros. Califica el motivo de leve esperando no se haya procedido con  intención y afirma que el párroco ansía la armonía con la villa y que está dispuesto  a hacer lo que se le mande. Finaliza su escrito así: “Por tanto yo espero que todo se componga con la gran prudencia y moderación y que el Ayuntamiento vuelva a solemnizar con su presencia las funciones sagradas que nos conducen a Dios, y nos deben hacer gratos a S.M. especialmente en tiempos tan calamitosos.(Firmado en Jaén a 9 de enero de 1794)

Primera página de las dos de las que constaba el escrito del Sr. Deán de la Catedral
 al Sr. Alcalde de Arjonilla

 

     El 13 de enero de 1794 se reúne el cabildo municipal y leída la carta del Deán José Martínez y acuerda: “…el presente escribano pase oficio a dicho Caballero Párroco y le manifieste a nombre de esta villa, se sirva dar su determinacion en quanto a si a de mover o no los asientos que tiene puesto en su Presbiterio para la formación de su coro o graduar a los que se forma este Ayuntamiento, sitio o lugar en que continue la costumbre que siempre a abido de antelación a el Coro…”
     El día 29 de enero de ese mismo año, el Clero en reunión celebrada en la sacristía toma la siguiente determinación:
“…para impedir el qual se seguirá forzosamente a este vecindario al ver que a la Bendición, Distribución y Procesión de Candelas, no asiste como lo ha de costumbre su cuerpo de Villa y la ruina espiritual por el animo en que se alla y espíritu que la gobierna pareciéndole injuriosa la asistencia del Clero en el Plano de su Presbiterio: Resuelbe este y determina colocarle concluida la enunciada Procesion en la parte desocupada del Coro (respecto que por dia festivo no se sirven de dicho sitio los artífices executores del embovedado, cuia construcción ha impedido he impide el uso de dicho coro y dado causa a la nueva colocación del clero).”
      El 1 de febrero a las 6 de la tarde se reúnen los caballeros del cabildo en casa de Baltasar de Acuña y Sotelo, alcalde ordinario, afirmando que se hacía allí por lo incómodo de la hora. Acuerdan asistir a las celebraciones religiosas del día siguiente.
     El 4 de febrero en sesión de cabildo se informa que la corporación había asistido a la iglesia a las 9 y media de la mañana y que después de más de tres cuartos de hora de espera el clero se encontraba en el interior de la sacristía no habiendo salido para la celebración de la Misa por no haber recibido por escrito la aceptación del acuerdo que le habían enviado al cabildo. Tras deliberación sólo una parte del clero aceptó salir a la celebración y situarse debajo de los caballeros del cabildo.